viernes, 26 de octubre de 2012

El chicle - Mascando el pasado

El Chicle. El origen de muchos productos se vuelve distante e incierto, debido a la actual economía y globalización ya que en este tiempo no importa su origen sino su producción, no es extraño entonces que el ultimo chicle que haya tenido en la boca sea de manufactura estadounidense, no tenga azúcar sino sustitutos de glucosa de maíz, sabores artificiales y sabores tan diferentes y exóticos como chocolate con guaraná.

Puede ser que sea un medicamento en contra del tabaco o un inhibidor del apetito. Seguramente recuerda su niñez escuchando “no te comas eso se te va a pegar en la panza” y probablemente se lo repita a los niños ahora de adulto.

Ya en la prehistoria se mascaban resinas de diferentes árboles y plantas, normalmente para usos medicinales. Y existen registros que en la antigua Grecia y Egipto se mascaban como golosinas. Pero el origen del delicioso chicle nace en America, en la selva del sureste mexicano y la región norte de Centroamérica en el centro de la cultura maya conocida como el Gran Peten.

El chicle - Mascando el pasado


Artículo realizado por Skull Leader


Los mayas iniciaron la recolección de la savia de un árbol tradicional de la zona el Chicozapote. Este es un árbol perteneciente a la familia de las zapotáceas y que contiene gran cantidad de vitaminas y un sabor dulce y agradable. Tiene propiedades astringentes, diuréticas, útil en las nefritis (inflamación de los riñones) y en los cólicos renales, sudorífico por lo que se recomienda en enfermedades tales como la viruela, paludismo y fiebre tifoidea. Así que no es de extrañarse que su uso fuera común entre nuestros ancestros.

El proceso para obtener la savia era haciendo incisiones en zig-zag sobre su corteza para que ésta fluyera hacia los recipientes colocados en la base del árbol. Tras secarse por medios naturales se obtenía una goma masticable que usaban también para limpiarse los dientes y la boca o para inhibir el hambre en los rituales de ayuno.
Esta goma llamada sicte, que significa sangre o fluido vital, fue uno de los mayores productos comerciales de los mayas con otras culturas. Su uso se extendió hasta llegar a los aztecas donde fue nombrada tzictli –pegamento o pegar- los españoles al no poder nombrar esta palabra la escribieron como la escucharon chicle.

La industrialización y consumo nace en un viaje de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón ex–presidente durante su exilio en Nueva York, donde se dice que conoció a un fotógrafo de apellido Adams y después de una platica acerca de cómo producir un material más elástico, resistente y barato para producir neumáticos para carruajes.

Durante la conversación apareció la idea de una resina indígena que se mascaba en el sureste mexicano, aunque en un principio se intento en mezclarlo con hule esta idea fracaso totalmente. Sin embargo Adams no se dio por vencido y debido (como es costumbre en este país) A que se le regalo infinidad de toneladas de esta resina, decidió ofrecerlo a los boticarios de la zona Este de EU para usarlo como la idea original de limpiar los dientes.

La primera caja de chicles Adams se vendió con el color original y sin sabor. A pesar de esto el negocio creció con tanto éxito que para 1879 un comerciante de Kentucky ya vendía una resina endulzada como golosina, ordenó un cargamento de chicle mexicano y lo endulzó originando la primera marca competidora de Adams: Colgan.

Incluir el sabor en el chicle para usarlo como golosina fue algo que se creía imposible debido a que la resina no absorbe líquidos. Un vendedor de palomitas de Cleveland en 1880 mezclo jarabe de maíz y lo añadió al chicle, debido a que el jarabe básicamente es azúcar el experimento tuvo éxito dando origen a la primera golosina de chicle con sabor a menta con un nombre muy distintivo Yucatán.
Desde entonces la golosina invadió America y Europa, aunque como dato curioso el “Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre” (¿?) mejor conocido como Manual de Carreño catalogó de mal gusto, la costumbre de mascar chicle, sobretodo entre las damas. La creación de más saborizantes sobre todo frutales concreto a la industria.

Con la sangrienta Segunda Guerra Mundial la industria alcanzo los rincones más alejados del mundo llegando a Asia y África. Los soldados comenzaron a consumirlos por la facultad que tiene para relajar la tensión nerviosa, ejercitar los músculos del cuello y cara, estimular la producción de saliva e inhibir el hambre momentáneamente.

El avance de los polímeros de bajo impacto, descubrió un polímero sintético con las mismas propiedades, un costo de casi un tercio lo que marco el declive de las exportaciones de la resina. Actualmente se ha retomado la manera tradicional de extraer la resina y se comercializa mas como un medicamento que como una golosina.

La costumbre de mascar chicle está extendida por todo el mundo aunque por lo general esta restringida en las escuelas, ya que se considera una falta de respeto al maestro y una actividad que dificulta la concentración. Y aunque hay estudios que desestiman estos hechos socialmente se sigue viendo de mala manera. El ataque mas duro en contra de la golosina se encuentra en Singapur donde esta prohibida su venta y consumo con pena de cárcel desde hace mas de 10 años.

La razón de esta increíble ley es que algunos de los sectores mas importantes de este país se quejaron de la suciedad que dejaba el chicle pegado en suelos, edificios y medios de transporte aunque se permite mascarla con fines terapéuticos y con prescripción de un medico, por supuesto se vende en farmacias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.