lunes, 9 de abril de 2012

Consejos para Hablar en Publico sin Miedo

El miedo de hablar en publico es de lo más normal del mundo. Todos lo hemos padecido en la escuela, universidad, un evento social, en el trabajo o incluso a la hora de dar un discurso, aún al hacer una presentación de resultados ante directivos o mandos superiores.

Según los estudios, el miedo a hablar en publico constituye el temor número uno de las personas, poniéndose por encima incluso del miedo a la muerte. Es decir, la gente preferiría estar en el ataúd en lugar de hablar ante los concurrentes al funeral.

A continuación mencionaremos las principales razones por las que la gente teme a hablar en publico y algunas cosas que te podrían ayudar a superarlo.

Perder miedo a hablar en publico


Parecer aburrido durante la ponencia

Muchas personas temen que con sus palabras aburrirán a la audiencia, pero si en la vida real no eres aburrido, no tendría que haber razón para dormir al público. Un consejo sería dejar de pensar en las cosas negativas que creemos que tenemos. La tensión hace que se pierda la creatividad, espontaneidad e incluso el humor. Si se logran controlar esos nervios, tu forma de ser saldrá a flote y te convertirá en un buen orador. aprende a relajarte y pensar positivo para hablar en publico.

 La gente se reirá de mí

¿A quién no le gusta que la gente se ría de las cosas divertidas que decimos? A todos. El problema es que cuando se habla en público se piensa que las personas podrían reírse "de ti" en lugar de "contigo". La risa es el mejor remedio contra cualquier temor. No se trata de ser un payaso o llevártelas de comediante. Simplemente luce lo más relajado posible y saca un puntada de vez en cuando. Si obtienes una sonrisa en tu audiencia sabrás que están atentos a lo que dices y que de paso la están pasando bien.

Ahora bien, si eres una persona que por carácter y/o temperamento eres de por sí seria y te cuesta más sonreir que evitar el miedo a hablar en público, ensaya frente a un espejo de cuerpo completo y cuentate algo gracioso, tal vez lo dirás muy serio pero aún así sonar gracioso a oídos del público. No hacer falta que hagas mímica o gestos grotescos, el objetivo es romper ese bloque de hielo entre tú y el público.

 Soy un manojo de nervios


¿Y quién no tiene se pone nervioso? Los nervios lo padecen incluso los jugadores del mejor equipo de fútbol quienes han jugado cientos de partidos pero se enfrentan ahora a uno importante. Lo único que debes procurar es que esos nervios no sean demasiado evidentes que lleguen al grado de incomodar a la audiencia haciéndoles sentir también nerviosos.

Incluso esta comprobado que todos los cambios orgánicos que suceden durante este suceso no es otra cosa que la consecuencia de un equipamiento que nos dio la naturaleza para estar alertas ante cualquier peligro, asi que sería bueno ver el lado positivo y usar esto a nuestro favor, no hay mejor logro que saber que superamos el temor con valentia.

 Olvidaré todo apenas pronuncie la primer sílaba


Esto es algo que le pasa incluso a algunos oradores más experimentados. Lo bueno es que hay estrategias para salir adelante. Lo principal es preparar y estructurar muy bien la presentación, que fluya con naturalidad de punto en punto, que sepas cuáles son los puntos importantes. Toma un respiro y un momento para pensar antes de pasar al siguiente punto. Eso te ayudará a recordar lo que sigue. Procura llevar notas fáciles de leer tan solo con los puntos clave. La audiencia lo verá lo más normal del mundo. Hasta te pueden indicar a dónde te habías quedado. Haz que participen contigo.

 Entraré en panico escenico


El panico escenico es un miedo o temor intenso, que puede hacerte salir corriendo del lugar o desear que el mundo termine... Sin duda el mayor temor de la gente es entrar al auditorio y que más rápido que veloz la mente se les quede en blanco. No saben cómo empezar y no recuerdan nada de lo que iban a decir, se quedan barados. Esto puede pasar desde luego, la clave está en decir algo, lo que sea. Si pasas demasiado tiempo en silencio todas esas miradas harán que te dé cada vez más miedo. Así que di lo que sea. Dile al público: "Saben qué, olvidé qué les iba a decir". Ellos se reirán, se identificarán contigo y te sentirás relajado. Todo fluirá como estaba planeado. Es momento de sacar a flote lo mejor de ti, da un suspiro y comienza a hablar olvidandote de tu antiguo temor escénico.


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